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lunes, 23 de agosto de 2010

Balances y perspectivas de la iniciativa del “Yasuní ITT”


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El 7 de junio de 2007 el presidente de la república del Ecuador, Rafael Correa, que justo había asumido la presidencia del país cinco meses antes, presentó oficialmente la iniciativa del “Yasuní ITT”, un proyecto cuya piedra angular gira en torno a la no explotación de tres campos petroleros del país, que justamente se encuentran dentro del Parque Nacional Yasuní, en la amazonía, a cambio de una contribución mínima por parte de la comunidad internacional del 50% de los beneficios que obtendría el estado ecuatoriano en caso de explotar el crudo. El pasado martes 3 de agosto el gobierno y el PNUD firmaron el fideicomiso con el fin de recoger los aportes internacionales. El éxito de la iniciativa preservaría la región más biodiversa del mundo, evitaría la emisión de 407 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera, y el territorio de las comunidades indígenas en aislamiento voluntario sería respetado. El Yasuní ITT va en contra de los intereses del capital transnacional; su carácter ecologista y respeto a las comunidades indígenas supone un hito en cuanto a la preservación de la naturaleza y al respeto a los indígenas y su ancestral territorio se refiere, más aun cuando bajo estos se hayan grandes reservas de oro negro.

El Parque Nacional Yasuní y el pueblo Huaorani


El PNY es un parque nacional ecuatoriano creado el 26 de julio de 1979 para preservar la riqueza natural del oriente del país y especies en peligro de extinción. Abarca una superficie de 9.820 kilómetros cuadrados, siendo así el mayor parque de toda la amazonía occidental. Diez años después de su creación fue designado por la UNESCO como Reserva Mundial de la Biosfera, y otra década después parte del parque fue declarado como “Zona Intangible”, designación que prohíbe toda actividad extractiva en la zona. Entre las provincias de Orellana y Pastaza, abarca también parte del ancestral territorio del pueblo Huaorani, cuyos grupos Tagaeri y Taromenane, que residen en el interior el parque, permanecen en aislamiento voluntario. Hace pocos meses el PNY fue catalogado por científicos como el lugar con mayor biodiversidad del planeta, a saber: una hectárea cuenta con más especies de animales que toda Europa, se estima que unas cien mil especies de insectos y más variedad de árboles que Estados Unidos y Canadá combinados. Además, el parque protege cerca del 40% de todas las especies de mamíferos de la cuenca amazónica, región que abarca más de seis millones y medio de kilómetros cuadrados (frente a los casi diez mil del PNY). Tal es la potencialidad biológica del lugar que el científico Matt Finer de Save America’s Forests declaró: “Se predice que Yasuní mantendrá sus condiciones de bosques húmedos, a pesar que el clima cambie y se intensifique la sequía en el este del Amazonas en Brasil.” Su excepcionalidad tiene un por qué; el lugar fue una de las “islas” refugio de especies de flora y fauna durante el Pleistoceno, época geológica cargada de cambios climáticos y glaciaciones que comenzó hace 2,59 millones de años y que finalizó hace 12.000.
Por otro lado, en el bloque petrolero 22, más conocido como ITT por la denominación de sus campos (Ishpingo, Tambococha, Tiputini), situado al extremo oriental norte del parque, más allá de la zona intangible, fueron descubiertas a principios de los noventa importantes reservas de petróleo pesado. Desde entonces, el interés por explotar el lugar ha invadido a las transnacionales petroleras, las cuales, y a partir de los setenta, gozan de diversas concesiones para explotar el crudo situado en la amazonía ecuatoriana.

Los Huaorani, por su parte, son un pueblo indígena cazador/recolector cuyo territorio ancestral abarca una superficie de 20.000 kilómetros cuadrados. La mitad del mismo se encuentra hoy entre las “fronteras” del PNY, pero bien con el tiempo muchos grupos se han alejado de su ancestral modo de producción y consumo.
En 1958, y con el objetivo de preparar la entrada a las petroleras, misioneros evangelistas del Instituto Lingüístico de Verano contactaron con el pueblo Huaorari. Actualmente, muchos grupos indígenas han pasado a depender de las petroleras, han perdido parte de sus costumbres y han contraído enfermedades como la Hepatitis B y C. Otros, como los Tetetes y los Sansaguari, desaparecieron durante la actividad petrolera de la compañía Texaco. La presión de petroleros, madereros, colonos, y del propio estado, redujo la zona de movimiento de los también llamados “Huaos”. Sólo tres clanes, los Tagaeri, Taromenane y Oñamename, decidieron mantener su forma de vida y evitar todo contacto con el exterior. Los dos primeros están hoy seriamente amenazados, pues habitan la zona del ITT.

El carácter expansionista del capitalismo arrasa con la amazonía y sus pueblos originarios

A partir de los setenta la extracción del crudo pasó a ser uno de los pilares económicos del Ecuador. La incursión de las petroleras en la amazonía conllevó la explotación y contaminación del lugar, arrastrándose también tras de sí, y gracias a la construcción de carreteras: deforestación, plantaciones monocultivas extensivas y nuevos asentamientos de colonos. La mayoría de los Huaos se adaptaron a las necesidades del afán de beneficio de las grandes corporaciones; trabajando para ellas; dependiendo de ellas. Los impactos ambientales y sociales son muchos:

- Actividad petrolera
Las distintas fases de la actividad petrolera han provocado diversos impactos ambientes: deforestación, erosión del suelo, contaminación de aguas y suelo debido a vertidos de crudo, desechos químicos y domésticos, contaminación del aire por la quema de gas, pérdida de biodiversidad.

- Deforestación, monocultivos extensivos y cacería
La construcción de carreteras que permiten el desarrollo petrolero trajo consigo la colonización de lugares antes inaccesibles. Empresas madereras y redes de contrabando regional usan tanto las vías como los diversos ríos para transportar la madera. Enormes monocultivos de cacao o palma africana se extienden a ambos lados de las carreteras. La cacería de subsistencia se ha convertido en una actividad extensiva y comercial.

- Estragos sociales
En 1999 se reportó que el 80% de los Huaos estaban contagiados por la Hepatitis B y C. La contaminación del territorio ha trastocado y minado las economías sostenibles de las diversas comunidades. Además de los engaños que muchas han sufrido, otras han sido reprimidas por su negativa a entregar sus tierras a la explotación petrolera. Conflictos por el pago de indemnizaciones, amenazas, sobornos e irrespeto a sus culturas, han sido la tónica que han desempeñado las petroleras. Otros impactos sociales de la actividad petrolera han sido y son: prostitución, alcoholismo, descomposición familiar, aumento de la violencia, inseguridad.

Además, la extracción de petróleo ha sido fuente de corrupción y no ha significado el desarrollo del país. El Ecuador fue, y sigue siendo, un país producto, es decir, un país subordinado a las necesidades de las grandes empresas en su afán por obtener materias primas. Y es que la incursión de todo tipo de petroleras y otras transnacionales sólo responde a las necesidades de su propio negocio; facilitar materias primas a gigantescos sectores industriales capitalistas, como el del automóvil, que producen productos a vender, sean útiles o no, sean contaminantes o no (aunque cabe resaltar que en general es que sí, ya que ello abarata costes de producción), sin tener en cuenta el medio ambiente y los asuntos humanos. La explotación de la amazonía y el irrespeto a sus pueblo originarios son un gran ejemplo del funcionamiento de la globalización capitalista y del colonialismo de las multinacionales.

Una propuesta anticapitalista: el Yasuní-ITT

Alberto Acosta, ministro de energía y minas en 2007, planteó en marzo del mismo año una propuesta revolucionaria en relación al ITT. Tal iniciativa, elaborada por él y por otras personas de dentro y fuera de las filas de Alianza País, consistía en la no explotación del crudo pesado de los campos Ishpingo, Tambococha y Tiputini situados en el PNY, preservando así la biodiversidad del lugar, evitando la emisión de 407 toneladas de CO2 y respetando a los pueblos indígenas y a sus formas de vida. A cambio, la comunidad internacional debería abonar a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) la mitad de los beneficios que obtendría el estado por explotar esos campos. El estado emitiría bonos por el inamovible petróleo y el recibimiento de los 3.500 millones de dólares se haría de forma escalonada. Los fondos serían destinados, entre otros, a la protección de los 41 parques nacionales del país, a la reforestación de 10.000 kilómetros cuadrados, a la generación de energías no contaminantes y a la soberanía alimentaria. El presidente Correa, tras analizar las diversas alternativas, apoyó esta, presentándola pocos meses después al país y al mundo.
Tal novedosa iniciativa ecologista, anticapitalista, choca con los intereses del capital transnacional y propone al mundo una financiación alternativa para el Ecuador. Los países ricos, causantes de la mayoría de emisiones, y por ende, del calentamiento global, pagarían por la conservación de la naturaleza y por la no explotación del petróleo. Los fondos, además, irían dirigidos a preservar el medio natural, producir energía a limpia e impulsar la soberanía alimentaria.

A los tres años de presentar la propuesta diversos han sido los avances que han obtenido las diversas Comisiones Técnicas para obtener los 3.500 millones de dólares. No obstante, los ataques que ha sufrido la iniciativa también han sido varios.

La política económica extractivista y primario-exportadora del gobierno ecuatoriano acecha el éxito del proyecto

El pasado enero la tercera Comisión Técnica Negociadora y el Ministro de Relaciones Exteriores, Fander Falconí, dimitieron en bloque. La causa: Correa suspendió una firma en la cumbre climática de Copenhague de 1.700 millones de dólares y agregó en público: “Yo di la orden de que no se firme ese fideicomiso en esas condiciones vergonzosas (…) Quédense con su plata y en julio empezamos a explotar el ITT. Aquí no vamos a claudicar en nuestra soberanía.” Sobre la explotación, Correa se refiere al llamado “Plan B”, opción que busca explotar el crudo a partir de julio de 2011 en caso de no obtener la compensación económica buscada. Fue entonces, a principios de año, que ese segundo plan fue mencionado en diversas ocasiones, causando malestar en la población ecuatoriana y diversos parlamentos, como el alemán, gran interesado en contribuir económicamente y afianzar el éxito del proyecto. Tales reacciones, en parte, provocaron el nombramiento de la cuarta Comisión y un nuevo impulso a la iniciativa.
Por otro lado, cabe resaltar que el proyecto Yasuní-ITT no es una simple muestra de la política económica del gobierno; todo lo contrario, es la única iniciativa anticapitalista. El rumbo económico del país sigue siendo primario-exportador, está subordinado a la gran empresa privada, no pretende crear una alternativa al sistema. La ley minera, de aguas, la conexión Manta-Manaos y las nuevas licencias para explotar el petróleo de la amazonía así lo atestiguan. En abril, la Ministra de Ambiente, Marcela Aguinaga, dijo que se estaba tramitando una nueva licencia para explotar el yacimiento Armadillo, situado a las puertas del PNY. El impacto que sufriría el parque debido a esa actividad petrolera es indiscutible. También, y poco más tarde, Esperanza Martínez, directora del proyecto Amazonía por la Vida y miembro de Acción Ecológica, denunció el avance de la construcción de un oleoducto cuyo objetivo es conectar los campos actuales con los ITT.
Correa desaprovechó también dos claras ocasiones para presentar la iniciativa al mundo y concretar su éxito. En diciembre no viajó a Copenhague, lugar y momento preciso para publicitar la no extracción del crudo del ITT bajo compensación económica, perdiéndose así una oportunidad única para avanzar sobre el fideicomiso, explicar el proyecto, y aportar luz a una cumbre oscura. Sí fue a la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático celebrada en Cochabamba en abril de 2010, pero hizo hincapié en el plan B, argumentando que la explotación no acarrearía un gran impacto ambiental. Más, la violación de la constitución por parte del gobierno ha sido reiterada. La ley minera, por ejemplo, fue aprobada sin la consulta previa necesaria a las comunidades indígenas afectadas. Una cómplice Corte avaló la decisión del poder ejecutivo y legislativo, desobedeciendo lo que dicta la constitución. Sobre el Yasuní, el pueblo Huarorani y sus clanes no contactados, la constitución reconoce:

- Artículo 407.
Se prohíbe la actividad extractiva de recursos no renovables en las áreas protegidas y en zonas declaradas como intangibles, incluida la explotación forestal. Excepcionalmente dichos recursos se podrán explotar a petición fundamentada de la presidencia de la república y previa declaratoria de interés nacional por parte de la Asamblea Nacional, que, de estimarlo conveniente, podrá convocar a consulta popular.

- Artículo 57. El punto 4 estable como derecho colectivo:
Conservar la propiedad imprescriptible de sus tierras comunitarias, que serán inalienables, inembargables e indivisibles. Estas tierras estarán exentas del pago de tasas e impuestos.

Aun si el Yasuní ITT es exitoso, no supone que la explotación de Armadillo, por ejemplo, afectando al parque, esté justificada. El irrespeto a la constitución ha sido reiterado. Las contradicciones del gobierno, tanto en su política económica, como en el impulso tortuoso de tal iniciativa revolucionaria, y aun habiendo conseguido el fideicomiso, suponen un riesgo para el éxito del “Plan A”. (Un riesgo no sólo de carácter ecológico, sino también político.)

La importancia de la iniciativa

La depredación del territorio y la contaminación del mismo que han ejecutado los órdenes socio-económicos no democráticos, el capitalismo y el mal llamado “socialismo”o “comunismo” que imperó en URSS, por ejemplo, han llevado a la mayor extinción de especies desde la desaparición de los dinosaurios. Sus motores: la combustión ininterrumpida de combustibles fósiles durante dos siglos, que ha provocado un exceso de gases de efecto invernadero en la atmósfera, han alterando el clima. La crisis ecológica global es efecto de la crisis democrática global; sólo un control democrático de la economía puede reorientar la misma hacia escenarios más sostenibles. Bajo este contexto, el Yasuní ITT se presenta como una alternativa para la obtención de recursos económicos no contaminante, preservando la naturaleza y pueblos originarios. Sin embargo, este es un solitario proyecto que necesita del apoyo de una política económica acorde con su filosofía. Y de democracia:

- Amenazas ecológicas al PNY a corto y largo plazo.
El ITT puede no llegar a explotarse, pero la intervención extractiva, la deforestación, los monocultivos extensivos, suponen una amenaza real para la preservación del parque. Preservarlo, entonces, significa cambiar el paradigma de la protección a los espacios naturales. Es decir, estos no pueden ser meros reductos de un territorio devastado; la crisis ecológica nacional y global acabarían por afectar el Yasuní; y estas necesitan de acciones a nivel internacional para no agravarse. La solución pasa por anteponer el medioambiente y los asuntos humanos al capital, por crear un orden nuevo donde la naturaleza pueda defenderse con eficacia. En pocas palabras, de democratizar el motor de la sociedad: la economía.

- El triunfo del Yasuní-ITT depende de su expansión.
No sólo por cuestiones ecológicas, sino sobretodo políticas. El triunfo político puede ser más crucial para el futuro que el triunfo ecológico en sí del ITT. La iniciativa ecuatoriana supone un desvío en la “autopista capitalista”; y esta necesita de fuertes cimientos para consolidarse, de una alternativa económica democrática que pueda ser consecuente con la protección de la naturaleza, y por consiguiente, del PNY. Sólo así podrá ser exitosa, sólo así podrá servir de ejemplo e inspirar a otros a buscar nuevos desvíos que conecten con el ecuatoriano, enlazando vías para conformar una “autopista anticapitalista”.

- La alternativa a la globalización capitalista será internacional, o no será nada.
El triunfo ecológico y político del Yasuní-ITT, el nacimiento de una alternativa, parcial en muchos aspectos, y que no da respuestas aun a muchas preguntas y contextos diferentes, pero en sí, una apuesta eficaz para preservar el medio, significaría un hecho histórico sin precedentes. Pero bien la amenaza del gran capital y sus instituciones a su servicio buscarían la manera de hacer fracasar el (aun necesario) giro del Ecuador. Por cuestiones ecológicas y políticas, el Yasuní ITT necesita internacionalizarse.

Notas finales

El proyecto “Yasuní ITT” impulsado por Correa y Alianza País es una respuesta reflejo a los conflictos y devastación que ha producido la explotación del crudo en la amazonía. El gobierno ecuatoriano, no obstante, y su política económica capitalista, son un gran obstáculo que afronta la iniciativa. Su fracaso provocaría malestar en la sociedad ecuatoriana y en muchos parlamentos interesados y dispuestos a colaborar. Es más, el Yasuní-ITT es una propuesta de financiación alternativa, ecologista, respetuosa también con los seres humanos y sus formas de vida. Su éxito puede servir de ejemplo a otros países; el proyecto puede propagarse. Pero eso depende, en primer lugar, de la voluntad del gobierno. Cochabamba y Copenhague constituyen un ejemplo del débil y poco liderazgo de Correa en esta iniciativa. La contradicción que supone un proyecto anticapitalista en el marco de una política económica extractivista, no democrática, y subordinada a los deseos del capital transnacional, es una amenaza. El inicio del triunfo político y ecológico del Yasuní-ITT sólo será indiscutible bajo la aplicación de una política económica nacional diferente. El Yasuní ITT está obligado a ser un prólogo, no una calle sin salida.

domingo, 17 de febrero de 2008

La aceleración del cambio climático y la subida del nivel del mar

- Català
No hi ha dubtes entre la comunitat científica de que el canvio climàtic s'accelera amb el pas dels anys. Les previsions a llarg termini són substituïdes per les mateixes però a curt termini. El que un dia es creia que anava a passar en els pròxims 50 anys, ara es preveu que passi en els pròxims 15. I es que la destrucció de la natura (deixant aquesta més vulnerable a l'hora de regular totes aquelles condicions que fan possible la vida) combinada amb un desequilibri de gasos no propicis per a la vida a la Terra, provoca un major impacte i velocitat de canvis en la biosfera.


Desgel

Un clar exemple sobre l'acceleració del canvio climàtic és el desgel que viu el Pol Nord. Al 2006 les previsions estimades derivades del control que fa la NASA sobre la superfície gelada del Pol van concloure que per l'any 2050 no existiria la superfície gelada a l'estiu. Al 2007, i després de la sorpresa dels científics en comprovar que la superfície de gel perduda l'any anterior era major del previst, les previsions van concloure que el mateix escenari previst pel 2050, podria tenir lloc pel 2020. Les previsions sobre el desgel del Pol Nord van canviar d'un any a un altre de manera vertiginosa, deixant en evidència que el seu total desgel es produiria en pocs anys. Tot i que aquest succés no suposi una pujada considerable del nivell del mar, ja que el Pol Nord està flotant i ocupa el mateix volum que si fos líquid, si que comportarà greus conseqüències climàtiques derivades especialment d'un augment en la mescla d'aigua dolça i salada. No obstant, la pèrdua de gel a l'Antàrtica i Groenlàndia si que provocarà una pujada del nivell del mar considerable.


La pujada del nivell del mar

El desgel total de Groenlàndia suposaria un augment de 7 metres del nivell del mar (sense tenir en compte l'expansió de l'aigua per l'augment de la seva temperatura). Aquest desgel, no tan ràpid i accelerat com en el cas del Pol Nord, suposa una greu amenaça pels seus impactes climàtics que pugui ocasionar. Coneixent que l'augment de la temperatura, el desgel en general, la pèrdua de biodiversitat, s'accelera amb el pas dels anys, el desgel de Groenlàndia, a l'igual que el desgel de l'Antàrtica, no es pot prendre a la lleugera. Actualment, no existeix una gran mobilització mundial per posar fre a aquesta degradació ambiental i emissió de gasos d'efecte hivernacle que provoca l'ésser humà a través del capitalisme. El canvi climàtic no es pot parar i la lluita en contra es centra en intentar minimitzar els efectes d'aquest; la temperatura de la Terra seguirà augmentant degut a l'efecte positiu. Avui en dia, arribar a la conclusió de que el desgel total de les grans masses de gel de L'Antàrtica i Groenlàndia és possible, no és ser pessimista, sinó realista. Aquest desgel comportarà, com he dit abans, greus impactes ambientals, que sumats a altres molts perpetrats pel capitalisme, portarà lloc a una gran crisis ecològica mundial.



- Castellano

No hay dudas entre la comunidad científica de que el cambio climático se acelera con el paso de los años. Las previsiones a largo plazo van siendo sustituidas por las mismas pero a corto plazo. Lo que un día se creía que iba pasar en los próximos 50 años, ahora se prevé que pase en los próximos 15. Y es que la destrucción de la naturaleza (dejando a esta más vulnerable a la hora de regular todas aquellas condiciones que hacen posible la vida) combinada con un desequilibrio de gases no propicios para la vida en la Tierra, provoca un mayor impacto y velocidad de cambios en la biosfera.


Deshielo

Un claro ejemplo sobre la aceleración del cambio climático es el deshielo que sufre el Polo Norte. En 2006 las previsiones estimadas derivadas del control que hace la NASA sobre la superficie helada del Polo concluían que para el año 2050 no existiría la superficie helada en verano. En 2007, y tras la sorpresa de los científicos en comprobar que la superficie de hielo perdida el año anterior era mayor de lo previsto, las previsiones concluían que el mismo escenario previsto para el 2050, podría tener lugar para el 2020. Las previsiones sobre el deshielo del Polo Norte cambiaron de un año a otro de manera vertiginosa, dejando en evidencia que su total deshielo se produciría en pocos años. Aunque este suceso no suponga una subida considerable del nivel del mar, ya que el Polo Norte está flotando y ocupa el mismo volumen que si fuera líquido, si que atraerá graves consecuencias climáticas derivadas especialmente de un aumento en la mezcla de agua dulce y salada. No obstante, la pérdida de hielo en la Antártida y Groenlandia si que provocará una subida del nivel del mar considerable.


La subida del nivel del mar

El deshielo total de Groenlandia supondría un aumento de 7 metros del nivel del mar (sin tener en cuenta la expansión del agua por el aumento de su temperatura). Tal deshielo, no tan rápido y acelerando como en el caso del Polo Norte, supone una grave amenaza por sus impactos climáticos que pueda ocasionar. Conociendo que el aumento de la temperatura, el deshielo en general, la pérdida de biodiversidad, se acelera con el paso de los años, el deshielo de Groenlandia, al igual que el deshielo de la Antártida, no puede tomarse a la ligera. Actualmente, no existe una gran movilización mundial para poner freno a esa degradación ambiental y emisión de gases de efecto invernadero que provoca el ser humano a través del capitalismo. El cambio climático es imparable y su lucha en contra se centra en intentar minimizar los efectos de este; la temperatura de la Tierra seguirá aumentando debido al efecto positivo. Hoy en día, llegar a la conclusión de que el deshielo total de las grandes masas de hielo de la Antártida y Groenlandia es posible, no es ser pesimista, sino realista. Ese deshielo comportará, como he dicho antes, graves impactos ambientales, que sumados a otros muchos perpetrados por el capitalismo, traerá lugar a una gran crisis ecológica mundial.

jueves, 13 de diciembre de 2007

La población humana y el cambio climático

- Català

Encara que l'ordre econòmic canvii i hi hagi un consum responsable dels recursos naturals, podrà seguir la població humana multiplicant-se sense parar? La resposta és no. Y ho és simplement perquè el planeta és finit. El creixement de la població humana només farà (com ja ho fa) que augmentar la demanda de tot tipus de recursos naturals; el menjar, com a element bàsic de consum per a la nostre supervivència, és i serà motiu de gran destrucció del medi natural a través de l'agricultura.


Destrucció del medi ambient

Una gran part de la seva destrucció és per saciar a les insaciables societats occidentals consumistes. Una altre, i molt creixent, és per generar aliments; gran part de la destrucció de l’Amazones ve alimentada per la "necessitat" de crear grans extensions de cultiu, com la soia, o per proporcionar bons pastos per a la ramaderia on la carn "generada" s'enviarà molt probablement a Europa. Si a tot això li sumem que els deserts creixen amb l'augment de la temperatura, la urbanització ja descontrolada es descontrola encare més i aquells pocs llocs "mig-verges" són destruïts per les raons exposades abans, sembla ser que la Terra viurà temps difícils.


Repercussions climàtiques

El canvi climàtic és en gran part provocat per les emissions de gasos d'efecte hivernacle, però si paréssim en gran mesura aquestes emissions i si no féssim una pressió tan gran sobre el medi, destruint totes aquelles condicions naturals que fan possible l'equilibri de la vida (em refereixo als boscos, oceans i a tota la biosfera en general), l'envergadura del canvi climàtic seria molt menor. Hauria de preocupar-nos seriosament el fet de que consumim recursos naturals d'una manera desorbitada, consumim, alimentem o destruïm tots aquells elements que fan possible un equilibri (com diria el científic James Lovelock) de Gaia. No només augmentem la temperatura del planeta sinó que a més destruïm els ecosistemes per poder seguir amb el nostre consum en una població en augment. És cert, la població del món occidental és consumista, malbaratadora, sinó ho fos el planeta podria respirar una mica. Però encare així, si la població segueix augmentant, la demanda de menjar pujaria també, amb la conseqüent usurpació de més terrenys a la natura per a cultivar més aliments.

I amb això només podem preveure un escenari: el desastre.

Depèn de les nostres consciències el buscar solucions ara.


- Castellano

Aunque el orden económico cambie y haya un consumo responsable de los recursos naturales, ¿podrá seguir la población humana multiplicándose sin parar? La respuesta es no. Y lo es simplemente porque el planeta es finito. El crecimiento de la población humana sólo hará (como ya lo hace) que aumentar la demanda de todo tipo de recursos naturales; la comida, como elemento básico de consumo para nuestra supervivencia, es y será motivo de gran destrucción del medio natural a través de la agricultura.


Destrucción del medio ambiente

Una gran parte de su destrucción es para saciar a las insaciables sociedades occidentales consumistas. Otra, y muy creciente, es para generar alimentos; gran parte de la destrucción de la Amazonía viene alimentada por la “necesidad” de crear grandes extensiones de cultivo, como la soja, o para proporcionar buenos pastos al vacuno cuya carne con mucha probabilidad vaya a parar a Europa. Si a todo esto le sumamos que los desiertos crecen con el aumento de temperatura, la urbanización ya descontrolada se descontrola aun más y aquellos pocos lugares “medio-vírgenes” son destruidos por las razonas expuestas antes, parece ser que la Tierra vivirá tiempos difíciles.


Repercusiones climáticas

El cambio climático viene en gran parte provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero, pero si paráramos en gran medida esas emisiones y si no realizáramos una presión tan grande sobre el medio, destruyendo todas esas condiciones naturales que hacen posible el equilibrio de la vida (me refiero a bosques, océanos y toda la biosfera en general), la envergadura del cambio climático sería mucho menor. Debería preocuparnos seriamente el hecho de que consumimos recursos naturales de manera desorbitada, consumimos, exacerbamos o destruimos todos aquellos elementos que hacen posible un equilibrio (como diría el científico James Lovelock) de Gaia. No sólo aumentamos la temperatura del planeta sino que además destruimos los ecosistemas para poder seguir con nuestro consumo en una población en aumento. Es cierto, la población del mundo occidental es consumista, derrochadora, sino lo fuera el planeta podría respirar un poco. Pero aun así, si la población sigue aumentando, la demanda de comida subiría también, con la consecuente usurpación de más terrenos a la naturaleza para cultivar más alimentos.

Y con esto sólo podemos prever un escenario: el desastre.

Depende de nuestras conciencias el buscar soluciones ya.